Nubes escondiendo la Peña Oroel

La Peña Oroel, con sus 1.769 metros, destaca por su imponente perfil presidiendo el horizonte cuando la ciudad de Jaca mira hacia el sur.

El Pirineo cuenta con numerosas montañas, valles y paisajes para quitar la respiración. Sin ir muy lejos, el cercano valle de Ordesa es uno de los más impresionantes rincones montañosos de Europa.  El magnetismo de la Peña Oroel, en apariencia modesto, radica en su estrecha relación con los habitantes del entorno y en lo místico de su figura, así como en la graciosa forma que nubes y niebla ocultan su silueta durante parte del año.

Nubes caprichosas sobre la Peña Oroel

El otoño, con sus colores, setas y frutos es una época estupenda para recorrer las laderas de esta peña y practicar la micología.  El coche nos dejará al pie de las faldas de la montaña, a unos 1.200 metros de altitud, y desde allí cada cual llegará hasta donde el disfrute se confunda con el cansancio.  Excursionistas, niños, adultos o desentrenados paseantes, todos podrán disfrutar de la dosis de naturaleza que requieran, o bien de las vistas desde este balcón del Pirineo encaramado sobre Jaca.

Los más intrépidos, podrán alcanzar la cumbre de Peña Oroel, coronada con una enorme cruz de hierro visible desde Jaca, en una interesante excursión de unas dos horas desde el Parador, atravesando en zig-zag la preciosa zona boscosa.

Bucólicos paisajes de sendas por la Peña Oroel

Bucólicos paisajes de sendas por la Peña Oroel

Bien para comenzar la jornada con energía, bien para terminarla recuperando fuerzas, el Restaurante-Asador Parador de Oroel siempre reconforta.  Un caldo casero, con su yema de huevo, cerca de la chimenea nos dotará de calorías suficientes mientras contemplamos las nubes jugar con las copas de pinos, abetos y algún que otro quejigo.

Si el hambre persiste, en el centro de Jaca la oferta gastronómica es abundante tanto en opciones como en calidad.  Destaca La Tasca de Ana, un sitio bien que será protagonista de una próxima entrada en el blog, tomando el testigo de esta otra.

Peña Oroel se ha considerado tradicionalmente una montaña mágica por estar en el vértice oriental de un triángulo completado por San Adrián de Sasabe y San Juan de la  Peña.  Además, durante siglos, apariciones marianas en la zona dieron origen a monasterios y ermitas.

Alrededor de la Peña, mitos y leyendas fabulan sobre minas de oro, tesoros todavía no encontrados escondidos en cuevas, así como sobre batallas entre dragones y valientes caballeros jacetanos.

A medio camino entre la leyenda y la historia, la Peña Oroel pudo ser inicio de la Reconquista en Aragón con unas hogueras encendidas en lo más alto de su perfil anunciando la lucha.

Colores de otoño en el Pirineo

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